Yo dejé el azúcar (segunda parte)

Yo dejé el azúcar (segunda parte)

Dejé de consumir azúcar hace poco más de un año y desde entonces no he mirado atrás. Te aseguro que fue unas de las mejores decisiones que tomé en mucho tiempo y te ánimo a que tú también lo pruebes, aunque solo sea por unos días. 

En el artículo que sigue te doy las pautas que más me fueron útiles para “desengancharme” de mi adición a lo dulce. Si te interesa el tema escribí este otro articulo en el que explico porqué dejé el azúcar. Hoy te explico cómo lo logré.

No estaba enterada de que el azúcar “malo” es la fructosa

El nefrólogo estadounidense Richard Johnson descubrió que el consumo excesivo de fructosa provoca la aparición del síndrome metabólico, un cuadro clínico caracterizado por hipertensión, triglicéridos altos, acumulación de grasa y elevados niveles de glucosa en sangre. La mala noticia es que el síndrome metabólico suele preceder el desarrollo de enfermedades cardíacas y de diabetes tipo 2.

El Dr Johnson explica que la ingestión masiva de fructosa nos aporta un exceso de calorías que el cuerpo  tiene que metabolizar después de alguna manera. Este proceso conlleva una labor extra que nos resta energía y hace que nuestro cuerpo acumule grasa. Los peor es que los bajones de energía provocan más hambre de azúcar, y eso alimenta un ciclo vicioso que acaba creando adicción. Es decir, la fructosa es adictiva y nos hace sentir cansancio y hambre.

Aquí es donde se me cayó la venda. Entendí el error que había cometido en mis intentos previos de dejar el azúcar: nunca dejé de consumir fructosa, sólo iba variando las formas en las que la ingería. Es decir cambié el azúcar refinada por alimentos altos en fructosa, como los dátiles y ciertas frutas dulces. De ese modo seguía consumiendo mucha cantidad de fructosa y alimentando mi “adicción” al azúcar. Por esto me era tan fácil recaer en la tentación de comer alimentos que contienen azúcares procesados: seguía enganchada a la fructosa.

¿Dónde está la fructosa?

Las dos principales fuentes de fructosa en la dieta moderna son el azúcar blanquilla y el jarabe de maíz (también llamado jarabe de fructosa o jarabe de glucosa), ingredientes que se encuentran en la mayoría de alimentos envasados y en los productos de bollería. Pero la fructosa también se halla en productos que etiquetamos como “sanos”, como es el caso del azúcar moreno, la miel, el jarabe de agave, las frutas secas y los zumos de frutas, tanto los frescos como los envasados.

Las tres pautas que me resultaron más  útiles a la hora de dejar el azúcar

En mi experimento de dejar el azúcar he podido comprobar personalmente que es una sustancia adictiva y que, para mí, dejar el azúcar fue igual de difícil que dejar de fumar tabaco. Las primeras dos semanas fueron las más duras porque tenía un mono increíble. Tuve que organizarme muy bien para tener a mano en todo momento unos snacks saludables sin azúcar (almendras crudas).

Para ello, el libro I Quit Sugar fue un baluarte. Me proporcionó toda la información necesaria para emprender este camino de manera coherente y exitosa. El libro está dividido en dos partes, la primera incluye un programa de 8 semanas que te guía paso a paso hacia una dieta baja en fructosa. La segunda parte es un compendio de recetas fáciles y rápidas de preparar.

1. Dejar de consumir bebidas que llevan azúcares

Sean refrescos o zumos de frutas, el azúcar en forma líquida se va directa al torrente sanguíneo y altera los niveles de glucosa en sangre. Para empezar el proceso detox conviene beber agua o infusiones aromáticas (sin miel, por supuesto). El objetivo es bajar poco a poco el consumo de fructosa para irse deshabituando del sabor a dulce.

  2.  Sustituir los dulces por proteínas y grasas “buenas”.

Tanto las grasas como las proteínas vegetales son saciantes y fueron mi salvavidas cuando se apoderaba de mí un antojo de dulce. Durante mi época de transición consumí mucha leche de coco porque tiene sabor dulce y es saciante.  También consumí muchas semillas de chía, almendras y otros frutos secos ricos en grasas vegetales.

Me sorprendió también comprobar que comer más grasas de las buenas no engorda sino que todo lo contrario. Al principio perdí peso, un promedio de 500 g por semana… y sin pasar hambre. Quizás esto fue lo que más me gustó de dejar el azúcar.

  3. Aprender a leer las etiquetas de los alimentos procesados

Esto me ha servido para tomar conciencia de la cantidad de azúcar presente no sólo en los alimentos dulces sino en los salados también. Es asombroso. Si en las etiquetas de los alimentos lees la “Información Nutricional” verás que hay un apartado dedicado a los “Hidratos de carbono” y otro que pone: “De los cuales azúcares”. Este es el que nos interesa. Intenta no consumir productos que contengan más de 5 gramos de azúcares por 100 gramos de producto.

Y una app que cuenta los días que llevo sin azúcar

Este es un recurso mío personal. Encontré una app que cuenta los días y las horas que llevo sin comer azúcar. Tenerla a mano, sobretodo al principio me ayudó a mantenerme firme en mi propósito y a celebrar mis logros. Para mí, cada día sin azúcar es toda una celebración. 

Cómo me siento ahora…

Ya no me siento esclava de los dulces. Desde el comienzo hasta ahora, mis antojos de dulce han menguando considerablemente y con ellos cierta sensación de ansiedad. De hecho ahora asocio el sabor dulce a una sensación de hambre insaciable y esto me ayuda a evitarlo. Pero quizás lo más sorprendente es que logré mi propósito inicial de dejar el azúcar durante ocho semanas. ¡Ya llevo 1 año y 2 meses!

Antes de concluir, quisiera destacar que no soy quien para dar recomendaciones alimentarias y que si te estás planteando unos cambios en tu dieta lo mejor sería consultar con un profesional. Espero que mi propia experiencia y la información aportada pueda serte útil si, como yo, deseas dejar el azúcar pero estás atrapado en un ciclo vicioso. Concluyo con unos enlaces para los que quieran profundizar en el tema.

Enlaces de interés

Libros: The Sugar Fix  y  The Fat Switch de Richard Johnson, MD.

Artículos: From luxury to ubiquity, a brief history of sugar,  Addicted to sugar? 7 steps you need to take before you can break free.

Grasas sanas: Healthy fats slideshow,  A guide to good fats,  Choosing healthy fats.

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This article was written by
Julia Zatta

Julia se dedica a impartir cursos de anatomía a profesores de yoga en persona y on-line. Síguela en Facebook e Instagram para estar al tanto de sus cursos y artículos.

There are 2 comments for this article
  1. Avatar
    Elena Aguilar at 21:51

    Me ha encantado, yo suelo tomar panela, sin abusar sólo en descafeinado. Sirope de Agave que pensaba que era saludable suelo echar a las manzanas asadas. Bueno sin pasarme, pero ahora veo que no es tán saludable. Gracias por la información.

  2. Avatar
    Alejandra at 21:07

    He dejado (casi) totalmente los azúcares… miro las etiquetas de los productos etc… el casi viene porque me suelo comer de vez en cuando un helado.. aún asi,he bajado 9 kilos en un año…

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