Rolfing desde la perspectiva del terapeuta: una entrevista con mi maestra

Espero que hayas disfrutado de los testimonios de mis clientes durante las últimas semanas y que sus historias te hayan aportado un nuevo entendimiento del rolfing. 

Esta semana te presento el rolfing desde la perspectiva del terapeuta y para ello he entrevistado a unas de mis primeras maestras, Liz Stewart. ¡Liz es increíble! Es auténtica, creativa y tiene un gran sentido del humor. Nos conocimos por primera vez en el 2006, cuando cursé la formación  y desde entonces hemos mantenido el contacto. A lo largo de estos años, Liz ha apoyado mucho mi trabajo y la considero mi mentora.

Liz enseña y practica en Boulder, Colorado (Estados Unidos) además de ofrecer unos tutoriales por internet que estoy disfrutando muchísimo.

Liz, ¿Nos explicas a qué te dedicabas antes del rolfing y cómo llegaste a ello?

Antes de descubrir el rolfing trabajaba en IBM. Me acababa de mudar a Boulder  y estaba muy estresada en mi trabajo. Tenía un dolor crónico en el cuello y en el hombro además de fuertes dolores de cabeza. Uno de mis vecinos me aconsejó probar el rolfing para ver si eso me podría ayudar. Tuve la suerte de que en Boulder este trabajo está bien reconocido y de hecho mi seguro médico cubrió el coste de mis diez sesiones. Después de la tercera sesión supe que quería cambiar de profesión y al cabo de seis meses estaba cursando la formación en el Guild for Structural Integration. Me gradué en marzo de 1992.

¿Cómo definirías los beneficios del rolfing?

Encuentro que este trabajo es excelente para problemas crónicos, así como dolores agudos. Los beneficios más obvios son una mejora en la postura, en el equilibrio y la reducción de dolores y estrés. También mejora en la capacidad de adaptarse al propio entorno. Aunque para mí los beneficios menos considerados son los más interesantes. Cuando un cliente tiene menos dolor, o está menos centrado en sus dolencias físicas se siente más seguro, experimenta el mundo desde un lugar más abierto y se relaciona de manera diferente con su entorno.

Defines tu enfoque al rolfing como un arte en vez de un conjunto de técnicas. ¿Puedes hablar de ello?

Las técnicas pueden ser aprendidas, practicadas y duplicadas. Es una buena manera de comenzar. Lo que me pasó fue que con el tiempo noté en mí una respuesta a lo que yo estaba tocando. Entendí que la clave de ese trabajo era escuchar a mi cliente con todo mi ser y relacionarme con él para descubrir en vez de arreglar. Esta actitud permite que la integridad de la persona emerja. Así es como empecé a ver que el cuerpo humano está hecho de capas sobre capas y que si puedo escuchar, ver, sentir, tocar y dejar que mis sentidos se muevan con estas capas, entonces el Rolfing adquiere una dimensión propia.

¿Qué es lo que más te gusta de este trabajo?

Hay un gran libro escrito por la Dra. Ida Rolf llamado: Rolfing and Physical Reality. En cierto momento habla de la sabiduría de la inseguridad y que trabajamos sobre un terreno inestable. La única constante que tenemos como profesionales es que no tenemos las respuestas, pero tenemos muchas preguntas. Esto me ha aportado una gran libertad en mi trabajo con los demás; es una investigación abierta en la que busco lo que cada persona necesita en cada momento. Es emocionante porque me lleva a un estado muy creativo.

Durante muchos años fuiste alumna y amiga de Peter Melchior, una leyenda dentro de nuestra comunidad. ¿Cuál fue la lección más valiosa que te llevaste sobre el rolfing?

Peter era un hombre que expresaba el rolfing a través de su toque y de su gentileza en relacionarse con los demás. Era un minimalista. Con él aprendí a quitarme del medio y a confiar en el proceso. Aprendí a tener confianza en mí y en el trabajo.

Hace poco leí esta cita de Ida Rolf: “La curación es el arte intuitivo de cortejar a la naturaleza.” ¿Qué significan estas palabras para ti?

Mi primera impresión al leer esta frase es que estamos invitando a que lo que ya está presente emerja. Alguien ha sido afectado por su experiencia de vida y por sus hábitos. ¿Podemos encontrar la belleza en su estructura y aceptar lo que está ahí? ¿Podemos ofrecerle soporte en vez de quererlo moldear según un ideal?

Pienso en un árbol que ha vivido en las montañas afectado por los vientos; se retuerce y está moldeado por su entorno.¿Me corresponde a mí cambiarlo? ¿Por qué no relacionarme con él de una manera que le permita sentirse más libre en su entorno? ¿Qué es el estar bien si no un desarrollo de la propia belleza? Sucede en relación con los demás.

This article was written by
Julia Zatta

Julia se dedica a impartir cursos de anatomía a profesores de yoga en persona y on-line. Síguela en Facebook e Instagram para estar al tanto de sus cursos y artículos.

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