Cómo aplicar la anatomía al yoga

Cómo aplicar la anatomía al yoga

A veces, el reto de enseñar anatomía a profesores de yoga se encuentra a la hora de  transmitir la noción de que el cuerpo de cada persona es único, a pesar de que la descripción anatómica sea la  misma para todos nosotros . 

El mapa que nos ofrece la anatomía es un esquema detallado del cuerpo humano pero al mismo tiempo se trata sólo de una representación aproximada del cuerpo que habitamos. Cada persona es un ejemplar perfecto de anatomía humana, como se puede comprobar simplemente andando por la calle: hay personas más altas, otras más bajas, hay quien por su genética ha heredado una constitución más robusta mientras que otros son más delicados.

Si entendemos que la anatomía abarca toda esa variedad de ejemplares humanos que somos, entonces podremos usar nuestro atlas anatómico para situarnos ante la especificidad de cada persona con discernimiento y curiosidad. Para ello hay que contrastar pacientemente el “mapa” con el “territorio”, es decir, el ideal con lo real. Sólo así podremos aplicar nuestros conocimientos de manera práctica en el contexto del yoga.

Una manera de aplicar la teoría a la práctica es aprender a ubicar ciertos puntos óseos que servirán de referencia a la hora de evaluar las posturas de yoga de nuestros alumnos. 

Por ejemplo, el hueso sacro es un punto de referencia óseo muy útil que interesa conocer. El sacro es un hueso con forma de triángulo boca abajo. Se articula a los lados con los huesos ilíacos y en su extremidad inferior con el coxis. El conjunto formado por  sacro, coxis e iliacos constituye la pelvis. Si podemos ubicar el hueso sacro, podremos evaluar la posición de la pelvis en relación a la columna y las piernas.

Siguiendo con el mismo ejemplo, en la postura de flexión llamada pashimottanasana, queremos situar el borde superior del sacro perpendicular o delante del coxis. Esto creará una flexión de la articulación de las caderas y trabajará la elasticidad de los músculos isquiotibiales que, cuando están acortados, arrastran a la pelvis a una posición de retroversión.

Si, por el contrario, el borde superior del sacro está posicionado detrás del coxis esto indicará que la pelvis se encuentra en retroversión, lo que significa que los músculos isquiotibiales acortados arrastran a la pelvis a una posición desfavorable para la parte baja de la espalda. Lo que queremos es posicionar la pelvis de manera que  se produzca una flexión en la articulación de las caderas y se trabaje la elasticidad de los músculos isquiotibiales.

bad pashi

Con este ejemplo espero ilustrar la manera de  aplicar nuestros conocimientos de anatomía al yoga para mejor ayudar  a nuestros alumnos. En el caso expuesto podríamos proponer al alumno que mantenga las rodillas en ligera flexión para así trabajar los músculos isquiotibiales acortados. De esta manera estaríamos adaptando  la práctica del yoga a las necesidades del alumno en vez de imponerle una postura que no está preparado para ejecutar.

This article was written by
Julia Zatta

Julia se dedica a impartir cursos de anatomía a profesores de yoga en persona y on-line. Síguela en Facebook e Instagram para estar al tanto de sus cursos y artículos.

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