Cómo practicar sirsasana, la postura sobre la cabeza

Cómo practicar sirsasana, la postura sobre la cabeza

Una de las posturas claves en el yoga es salamba sirsasana, la postura sobre la cabeza. Según antiguos textos yóguicos, sirsasana es el “rey” de todas las posturas. Eso se debe a los beneficios atribuidos a esta asana, como por ejemplo la longevidad y el aumento de las facultades mentales. 

¿Es sirsasana realmente una postura sobre la cabeza?

Yo creo que no.

En Yoga Mala, Pattabhi Jois escribe:

Los aspirantes al yoga deberían tener en cuenta que apoyar la cabeza en el suelo, elevar las piernas y quedarse parado boca abajo no es sirsasana. Dicho simplemente, eso es incorrecto.

Después explica:

..nadie debería hacerse ilusiones de que sirsasana es una postura fácil. Hay que aprender a ejecutar la postura de forma correcta. Por ejemplo, el cuerpo entero tiene que estar sostenido únicamente por la fuerza de los brazos.

Sirsasana es una postura de equilibrio sobre los antebrazos

Por lo que explica el texto, parece evidente que sirsasana es una postura de equilibrio sobre los antebrazos más que sobre la cabeza.

Lo he podido comprobar en mi práctica. Cuando apoyo el peso de mi cuerpo sobre la cabeza me duele el cuello. Prefiero practicar sirsasana como explica Jois: usando los brazos para sostener el peso del cuerpo y asegurándome de que mi cabeza apenas roce el suelo. De este modo estoy obligada a trabajar con todo el cuerpo para cultivar un equilibrio sostenible. Mi cuello me lo agradece.

La anatomía justifica este enfoque

Me explico. 

Si comparas la anatomía de las vértebras cervicales con la de las lumbares notarás algunas diferencias importantes. Por ejemplo, los cuerpos de las vértebras lumbares son anchos y gruesos, además aumentan de tamaño a medida que se acercan a la base de la columna. Eso es porque sostienen el peso de todo el tronco. También puedes comprobar que los discos intervertebrales son bastante más gruesos en la región lumbar. Los discos actúan de amortiguador para la columna cuando caminamos, corremos y saltamos. Si están más gruesos en esta zona es porque esta parte del cuerpo recibe una carga más grande.

En comparación la columna cervical no es tan sólida. El tamaño de las vértebras y de los discos que las separan, es menor. Eso índica que el peso que acarrean también es menor (si te gustan las imágenes encontrarás más aquí). Además, las vértebras cervicales permiten mucha más movilidad. Podemos mover la cabeza con rapidez y precisión para llevar la mirada hacia donde queremos. Pero al ganar movilidad perdemos estabilidad: a menudo las articulaciones más móviles tienden a ser las más frágiles. Hay que cuidarlas.

 

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Por último creo que hay que tener en cuenta la vida de cada uno. Muchas personas, yo incluida, sufrimos de cervicales delicadas y a menudo doloridas. Eso se debe seguramente a las horas que nos pasamos delante del ordenador con la mirada fija en la pantalla y el cuello proyectado hacia delante. Otros tienden a acumular en el cuello el estrés del trabajo y de los momentos difíciles. 

Por estas razones creo que sirsasana y sus variaciones deben ser practicadas con paciencia y con cuidado. Es importante tomarse el tiempo para entender bien la postura y cultivar la fuerza y la coordinación necesarias para poderla disfrutar a largo plazo. Solo así podremos experimentar sus increíbles beneficios como hacían los antiguos yoguis.

This article was written by
Julia Zatta

Julia se dedica a impartir cursos de anatomía a profesores de yoga en persona y on-line. Síguela en Facebook e Instagram para estar al tanto de sus cursos y artículos.

There is 1 comment for this article
  1. Amaia at 22:44

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    Gracias, Julia, por esta información. Me ha encantado este artículo, porque justo ayer en la práctica notaba que me era mucho más placentero apoyar el peso sobre los brazos y se me olvidó comentarlo después.

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